En circustancias como estas me gustaría no sentir para no amar.
Tenemos como manía aprisionarnos a algo, que a veces suele desear escaparse por alguna parte de nuestro ser, dejandonos casi tan incapaces de volver a recomponer esa porción de nuestro existir.
Razonamos tanto en ello que nos retenemos sin querer, y pienso, porque normalmente tiene que haber algo que nos haga una franja en medio de esa indefenza pasión que nos debilita ahí adentro y nos deja casi sin respirar.
Solía buscarte por cada esquina de este sólido cuerpo, notaba tu presencia, pero pronto sólo sentía una suave caricia, creí que eran
recuerdos de todos esos días que simplemente perseguían cada una de las caricias que dejaste marcadas en mí. Y, noté que alguien quería arrebatarte completamente de aquí, se perderían tantos sueños, tanto amor que habíamos creado y guardado bajo nuestra razón.
Por un segundo pasaban por mi mente, infinitas fracciones de tí. Me apresuré al paseo de aquella via, donde en un banco podía apreciar esa brisa que acaricia mi rostro con una ternura tan especial que solo me recordaba a tu delicado tacto, cerré los ojos y escuchaba las gaviotas, y escuchando una canción un tanto singular, alguna secreción de mis pupilas caía pausadamente sobre mis mejillas, las froté con ese abrigo algo desbaratado. Y desperté, había sido un cabezada algo distinta a las otras, creí que todo era real, pero solo era una ilusión creada por mi mente, pero recordé que aún no estabas aquí y sigo esperandote.
Y mi ser, sólo desea retomarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario